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𝗣𝗘𝗧𝗘𝗢 𝗣𝗢𝗡𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗜𝗥𝗔𝗗𝗔 𝗘𝗡 𝗟𝗢𝗦 𝗣𝗥𝗢𝗕𝗟𝗘𝗠𝗔𝗦 𝗖𝗢𝗧𝗜𝗗𝗜𝗔𝗡𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗢𝗔𝗫𝗔𝗖𝗔

Escrito por Redacción Diario El Fortín
lunes 28 de septiembre, 2026
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𝘗𝘰𝘳 Mtro. Juan Carlos Chávez Martínez

Durante muchos años hablar de política en Oaxaca ha significado hablar de elecciones, partidos, candidatos, movilizaciones y disputas por el poder, mientras buena parte de los problemas que enfrentan diariamente las familias parecen transcurrir por un camino distinto. El pasado 23 de septiembre, mediante un posicionamiento público dirigido a la ciudadanía oaxaqueña, la presidenta del Partido de la Transformación Oaxaqueña, 𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗦𝗮𝗹𝗼𝗺é 𝗠𝗮𝗿𝘁í𝗻𝗲𝘇 𝗦𝗮𝗹𝗮𝘇𝗮𝗿, llevó la discusión precisamente hacia ese terreno al señalar que las decisiones políticas tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana y colocar entre los asuntos que requieren atención la educación, la salud, la seguridad, el empleo y los servicios públicos.

El planteamiento lleva la discusión fuera de los periodos electorales, porque la relación de una persona con las decisiones públicas comienza mucho antes de llegar a una casilla y continúa mucho después de que termina una elección. Está presente cuando una familia encuentra o no medicamentos en una institución de salud, cuando los jóvenes concluyen sus estudios y buscan incorporarse al mercado laboral, cuando una comunidad espera agua potable, drenaje o caminos en condiciones adecuadas y cuando la inseguridad modifica los horarios, las actividades y los espacios en los que transcurre la vida de una población.

Desde esa perspectiva, Salomé Martínez sostuvo que interesarse por la política no significa permanecer en una confrontación permanente, sino informarse, cuestionar, participar y exigir resultados, con lo cual llevó la discusión hacia una forma de participación que no se limita a respaldar partidos o candidatos, sino que alcanza también la vigilancia de las decisiones públicas y la exigencia de respuestas frente a problemas que permanecen independientemente de quién gane una elección.

La educación aparece entonces como uno de los primeros espacios donde esa relación puede observarse, particularmente en un estado cuya diversidad territorial obliga a mirar más allá de las condiciones existentes en las principales ciudades. En Oaxaca, hablar de educación significa hacerlo también de comunidades dispersas, infraestructura escolar, conectividad, permanencia de los estudiantes y oportunidades para continuar su formación, mientras las decisiones relacionadas con presupuestos, personal, equipamiento y cobertura terminan reflejándose directamente en las condiciones en las que estudian niñas, niños y jóvenes.

La salud lleva esa misma discusión hacia una experiencia todavía más inmediata, porque detrás de las grandes cifras presupuestales se encuentra una familia que necesita una consulta, un medicamento, un estudio o atención especializada y que mide el funcionamiento de las instituciones a partir de la posibilidad real de recibirlos. En un territorio extenso y con comunidades alejadas de los principales centros urbanos, las decisiones relacionadas con médicos, infraestructura, abasto y distribución de los servicios dejan rápidamente el terreno administrativo y terminan convirtiéndose en parte de la vida cotidiana.

El empleo conduce hacia otra preocupación que afecta particularmente a las nuevas generaciones, porque terminar una carrera o adquirir una capacitación no significa necesariamente encontrar oportunidades en el lugar de origen. Para muchos oaxaqueños, la posibilidad de permanecer en su comunidad, trasladarse hacia las ciudades o migrar hacia otros estados e incluso hacia Estados Unidos se encuentra relacionada con las condiciones económicas disponibles, mientras las decisiones sobre inversión, infraestructura, capacitación y desarrollo regional terminan influyendo sobre las posibilidades de construir un proyecto de vida sin abandonar el territorio.

La seguridad se incorpora a la misma conversación porque tampoco se experimenta únicamente mediante estadísticas, sino cuando un comerciante modifica sus horarios, cuando una familia evita determinados lugares, cuando un transportista cambia su recorrido o cuando una comunidad comienza a organizarse ante situaciones que alteran su tranquilidad. Las decisiones relacionadas con prevención, procuración de justicia y capacidad institucional terminan así manifestándose en espacios mucho más cercanos que las oficinas gubernamentales, porque sus efectos llegan directamente a las calles, los mercados, las carreteras y las comunidades.

Los servicios públicos completan esa relación entre las grandes decisiones gubernamentales y la experiencia diaria de la población, porque pocas cosas acercan tanto a una persona con su autoridad como abrir una llave y encontrar agua, recorrer una calle en condiciones adecuadas, disponer de alumbrado, contar con drenaje o tener un sistema funcional para recoger los residuos. Son asuntos que difícilmente ocupan los grandes discursos políticos nacionales, aunque constituyen una parte considerable de la relación cotidiana entre ciudadanía y gobierno, particularmente dentro de los municipios.

Al colocar estos asuntos dentro de su discurso público, el PETEO comienza también a situar su actividad política en un terreno donde las propuestas pueden contrastarse posteriormente con acciones concretas. Educación, salud, seguridad, empleo y servicios públicos son problemas que involucran distintos órdenes de gobierno y cuya solución no corresponde exclusivamente a un partido político, aunque su incorporación a la agenda permite conocer los temas sobre los cuales pretende participar en la discusión pública.

Hay además una palabra dentro del planteamiento de Salomé Martínez que amplía el alcance de esa conversación, 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗶𝗿. La presidenta del PETEO no solamente habló de mantenerse informado y participar, sino también de cuestionar y exigir resultados, lo que coloca a la ciudadanía en una posición que va más allá del acompañamiento de gobiernos o partidos y que implica observar qué ocurre después de los anuncios, los compromisos y las decisiones tomadas desde las instituciones.

Ese planteamiento aparece mientras Oaxaca comienza a entrar gradualmente en la dinámica política que conducirá hacia 2027 y los partidos vuelven a mirar hacia municipios, distritos y comunidades. Sin embargo, antes de que lleguen las candidaturas y las campañas permanecen los mismos problemas que acompañan diariamente a la población, desde la escuela que necesita mejores condiciones y la familia que busca atención médica, hasta el joven que necesita empleo, el comerciante preocupado por la seguridad o la colonia que continúa esperando servicios básicos.

Para el Partido de la Transformación Oaxaqueña, acercarse a esos asuntos abre una etapa en la que el discurso podrá medirse mediante las posiciones que adopte, las propuestas que presente y las acciones que impulse frente a cada uno de ellos. Para la ciudadanía, en cambio, la relación es mucho más inmediata, porque la educación, la salud, el empleo, la seguridad y los servicios públicos no aparecen únicamente cuando comienza una campaña electoral, sino que forman parte de las decisiones, dificultades y necesidades que acompañan todos los días la vida de las familias oaxaqueñas.

Fortin