En una votación que encendió el debate en la Cámara Alta, el Senado de la República aprobó una ley que promete una transformación radical en la forma en que los mexicanos hacen trámites gubernamentales. Con 75 votos a favor y 37 en contra, se dio luz verde a la nueva Ley Nacional para Eliminar Trámites Burocráticos, impulsada por el Ejecutivo Federal.
El objetivo suena alentador: decirle adiós a las filas eternas, papeles innecesarios y ventanillas que solo dan largas. La ley plantea digitalizar y homologar trámites, establecer buenas prácticas regulatorias y crear herramientas como la Llave MX (una especie de llave digital ligada a tu CURP) y el Expediente Digital Ciudadano.
¿Modernización o centralización excesiva?
Aunque desde Morena y sus aliados celebraron lo que consideran un paso hacia un gobierno más eficiente y accesible, la oposición no está convencida. PAN, PRI y Movimiento Ciudadano acusaron que esta ley concentra demasiado poder en una sola Agencia de Transformación Digital, con 22 nuevas atribuciones y sin suficientes garantías sobre la privacidad de los datos personales.
“Parece más una estrategia para controlar que para facilitar”, dijo Alejandra Barrales (MC), alertando sobre la posible creación de un “Big Brother” digital.
¿Y los que no tienen internet?
Otro punto crítico: millones de mexicanos viven en zonas sin acceso a internet o tecnología, por lo que la “digitalización total” podría dejar a muchos fuera del sistema. “Se impone un modelo único sin considerar las realidades locales”, advirtió el PRI.
¿Qué incluye la ley?
- Un Portal Ciudadano Único donde se concentren todos los trámites y servicios.
- Repositorios nacionales de tecnología pública.
- Un modelo nacional de atención ciudadana y simplificación administrativa.
- Un marco legal para homologar procesos en los tres niveles de gobierno.
¿Qué sigue?
El dictamen ya fue enviado al Ejecutivo Federal para su promulgación. Si se implementa como se promete, podría marcar el fin de una era de papeleo, sellos y vueltas interminables. Pero si las advertencias se hacen realidad, podríamos ver un nuevo tipo de burocracia: la digital, centralizada y sin supervisión ciudadana.
