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Emiliano Zapata, El caudillo del Sur, protagonista de la Revolución Mexicana y su iconografía en el arte mexicano.

 Emiliano Zapata, El caudillo del Sur, protagonista de la Revolución Mexicana y su iconografía en el arte mexicano.

Antonio Rodríguez | Diario ElFortín

Emiliano Zapata nació en Anecuilco, Morelos el 8 de agosto de 1872 y murió el 10 de abril de 1919. Es por excelencia uno de los personajes más icónicos de la Revolución Mexicana. Insurrecto, rebelde, precursor del levantamiento armado en contra de Porfirio Díaz, apoyado principalmente por campesinos que proclamaban “Tierra y Libertad”, ha sido de su personalidad un símbolo de la historia de la Revolución que ha inspirado en el arte cuantiosas interpretaciones.


Símbolo de justicia y libertad que surgió a partir de sus ideales por el reparto de las tierras y sus recorridos por todo el altiplano mexicano, consagró el mito acompañado de narraciones, sucesos y anécdotas, cuya veracidad se discute entre documentos históricos y la exageración transmitida a través de la oralidad, Emiliano Zapata ha sido esto y más, quien de su persona ha surgido una iconografía de la Revolución Mexicana que ha dado una vasta producción de obras de arte dentro y fuera del país.


Al Caudillo del Sur lo hemos conocido en fotografías, grabados, pinturas, murales, esculturas y calles de ciudades, en toda la República, que llevan su nombre, así como escuelas e instituciones gubernamentales, Zapata ha sido representado desde principios del siglo XX en el arte mexicano hasta nuestros tiempos.

Empezando por la fotografía, encontramos una de las fotos más emblemáticas de Emiliano Zapata donde se observa con mirada altiva, fusil en mano y su traje de gala, posando con firme semblante en lo que era el antiguo Hotel Moctezuma de Cuernavaca, Morelos, sitio que fungía como cuartel del caudillo, según especialistas del INAH la fotografía corresponde al fotógrafo estadunidense F. Moray o F. McKay.

Esto lo determinaron en 2009, después de analizar el negativo de la foto donde pudieron observar una firma en inglés con letra manuscrita que decía “Zapata, Photo and Copyright by F.M.”
Quizá sea esta la imagen, que data de 1911, la que consagró la mítica personalidad del Caudillo de Sur, aunque existen muchas fotografías más, siempre se le verá con su inseparable sombrero de charro, moño en el cuello y bigote abundante, unas veces a caballo, otras con su ejército.


La gráfica, promovida principalmente por el Taller de Gráfica Popular (1937) donde destacan los precursores: Leopoldo Méndez, Raúl Anguiano, Luis Arenal y Pablo O’Higgins, tenían como postura la producción gráfica a favor y “en beneficio de los intereses del pueblo de México”.

De estos artistas, y otros más que se integraron posteriormente, se pude encontrar gráfica con temas vinculados a los ideales de la revolución, como la libertad, la igualdad y la justicia. Zapata fue representado por mucho de estos artistas, siendo estas estampas obras que definen la producción de la gráfica en México.


Otra manifestación artística, en la que se retomó muy fuertemente el pensamiento revolucionario y de trasformación, fue el muralismo mexicano donde la figura de zapata fue inmortalizada en el Mural de Diego Rivera llamado “Epopeya del pueblo mexicano” (1929-1935) que se encuentra sobre los muros de la escalera principal del Palacio Nacional de México. En este mural se puede ver a Emiliano Zapata portando una manta con la leyenda “Tierra y Libertad” frase que define el movimiento revolucionario.

Consuelo Sáizar menciona en el libro Muralismo Mexicano 1920-1940 “Al terminar la Revolución mexicana los pintores quisieron formar parte del gran impulso histórico de transformación social y cultural que vivía el país, e hicieron muros y paredes el lugar desde donde el México nuevo se haría escuchar, o más exactamente: ver”.


En el México del siglo XXI tenemos aún la existencia de la representación icónica de Emiliano Zapata, con traje de charro y sombrero podemos encontrar su retrato en bolsas, playeras, grafitis, etc., sin embargo, esta figura varonil, honorable, revolucionaria, ha sido reinterpretada desde otras perspectivas.

Claro ejemplo de ello es la pintura “La revolución” de Fabián Cháirez, que se expuso en el Museo del Palacio de Bellas Artes con motivo de los cien años de la muerte del Caudillo del Sur, donde se representa a Emiliano Zapata de modo afeminado, con sombrero de charro rosa, tacones y completamente desnudo montando un caballo blanco cuya erección es imprescindible a la vista.

Esta pintura causó gran controversia ante la postura de aquellos que están a favor de la obra y de quienes ven una ofensa sobre la imagen de Zapata, recordemos que sus ideales no sólo se han manifestado en arte sino también a través de movimientos sociales.


En la sociedad mexicana se ha creado un culto inspirado por sus frases célebres, sus incontables batallas y el acontecimiento de su muerte de donde el pueblo mexicano rindió honor desde distintas manifestaciones de arte, como hemos contado ya, la fotografía y las artes plásticas hicieron de su imagen abundantes obras de arte, también en el cine y lo mismo en la literatura, Daniel Avechuco Cabrera en su ensayo “Máuser con balas de salva: representaciones literarias sobre Emiliano Zapata durante los años treinta” afirma que “Aunque las historias de la literatura mexicana no registren ese dato, el primer caudillo en ser novelado fue Emiliano Zapata”.

Del mismo modo, a través de coplas y versos, el caudillo ha sido admirado y recordado por medio de corridos donde se habla de sus andanzas, sus triunfos y su figura como comandante del ejército que lo acompañaba.

Así dicen algunos versos que compuso Armando Liszt Arzubide:
Canta, canta, gorrioncito,
di en tu canción melodiosa:
— Cayó el general Zapata
en forma muy alevosa.
Don Pablo González
ordena a Guajardo
que le finja un rendimiento,
y al jefe Zapata disparan sus armas
al llegar al campamento.

Emiliano Zapata, figura emblemática de la Revolución Mexicana que aún prevalece en la sociedad mexicana, reforzada por el actual gobierno, así como la discusión de aquellos que no enfatizan con este personaje, sus ideales siguen vigentes en la iconografía mexicana a través de las manifestaciones culturales y sociales.

Porque apenas fue principio
de lo que luego pasó.
Porque hoy lo siguen como antes
los que ayer él levantó.
Porque su lucha prosigue.
Porque nunca terminó.
Porque hoy cada campesino
lo calienta bajo el sol.
Por eso vengo a cantarles
esta nueva novedad:
y es que Zapata está vivo
y ésta es la pura verdad.
Fragmento: Corrido de la canción de Zapata vivo, Gustavo Esteva.

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