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Jalatlaco: el barrio que nació junto al río y hoy camina sobre él

Escrito por Giselle Melchor
domingo 6 de septiembre, 2026
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Giselle Melchor.

El emblemático río de Jalatlaco, que durante siglos separó al pueblo de la ciudad de Antequera, hoy corre entubado bajo la Calzada de la República. Lo que fue cauce, puente y frontera se convirtió en avenida. El barrio, en cambio, sigue ahí: uno de los más antiguos y característicos de #Oaxaca.

Los primeros soldados españoles que llegaron al valle formaron un asentamiento llamado Tepeaca en la ribera de ese río. Con ellos vinieron gente de Tenochtitlán, Tlaxcala y otros pueblos de habla náhuatl, que poblaron Jalatlaco, Santo Tomás Xochimilco y San Martín Mexicapan. Los de Jalatlaco eran artesanos, los europeos les decían naborías, y trabajaban en edificios públicos y particulares de Antequera. Los curas de la parroquia llevaban los registros en náhuatl.

En 1777 el párroco describió el río que corría de norte a sur entre Antequera y Xalatlaco: “aguas dulces que servían a los curtidores para el beneficio de las pieles, y un puente de arco “bien fuerte” para el tránsito hacia el pueblo, junto a la casa parroquial”.

Jalatlaco llegó a colindar con San Antonio de la Cal, San Agustín de las Juntas y San Sebastián Tutla. Tres puentes lo unían con la ciudad: el de Hidalgo, el de Porfirio Díaz (o de Castro) y el que estaba por el panteón, hacia Morelos, de donde partía el Camino Nacional. A principios del siglo XX, Andrés Portillo observaba que la ciudad apenas había crecido en cuatrocientos años: tenía las mismas manzanas con las que fue fundada.

El 19 de mayo de 1926, por decreto publicado en el Periódico Oficial, San Matías Jalatlaco, Santo Tomás Xochimilco y la agencia de Trinidad de las Huertas perdieron su autonomía y pasaron a la jurisdicción del Ayuntamiento de la capital. El decreto se ratificó en 1965. En 1970 el Departamento de Asuntos Agrarios incorporó los ejidos de San Martín Mexicapan, Ixcotel, Cinco Señores y Jalatlaco a la zona urbana.

En la década de 1930 llegaron drenaje y agua potable; en los cuarenta y cincuenta, la carretera Cristóbal Colón, el alumbrado y la electricidad. Durante la Segunda Guerra Mundial el barrio exportaba hasta 8 mil huaraches a la semana, hasta que el plástico desplazó buena parte de esa industria.

En 1972 se entubaron 1.5 kilómetros del río. En 1973 se inauguró la Calzada de la República. Jalatlaco, que se alcanzaba por la calle de Zárate, que al cruzar el río se convertía en Hidalgo, quedó unido a la ciudad. El fresno junto a la piedra grande y el higo a la entrada de la casa parroquial ya no están; sí sobreviven árboles en el atrio de la iglesia. Donde estaba el municipio hay ahora un jardín de niños y un laurel de la India.

Hoy Jalatlaco es barrio mágico, de calles empedradas, murales y vida vecinal que convive con cafés y turismo. Debajo de la calzada, el río sigue ahí.

Fuentes: John K. Chance, Razas y clases de la Oaxaca colonial (1982); Manuel Martínez Gracida (1883); Benjamín Maldonado Alvarado y Pedro Luis García, Referentes históricos de Jalatlaco (UABJO / Carteles Editores, 2005).

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